Proyecto · edificio de viviendas
Edificio Elche
- ubicación
- Elche
- año
- 2020
- tipo
- edificio de viviendas
- estado
- en proyecto

la idea
Un edificio de viviendas en Elche que no quiere ser un bloque más. Frente a la fachada plana y repetida, el proyecto propone un volumen que se mueve: las plantas se desplazan, se curvan y se pliegan, y el edificio deja de leerse como una pila de forjados para convertirse en una sola pieza en movimiento.
la fachada
La envolvente se construye con bandas horizontales que recorren cada planta y, en un punto, se doblan, como una cinta que cambia de altura. Ese gesto, sencillo y continuo, es el que da identidad al conjunto. Detrás, el vidrio se retira y deja que la sombra dibuje la profundidad de la fachada. A cada hora del día el edificio es distinto.

dos cuerpos
El edificio se resuelve en dos cuerpos que conversan entre sí. Uno es más compacto y tenso; el otro, más abierto, se escalona en terrazas perfiladas por líneas de luz. Entre ambos, una franja vegetal sube por la fachada y los separa sin romper la unidad del conjunto.

la planta baja
En el encuentro con la calle, el edificio se vuelve transparente. La planta baja se abre por completo al exterior y la curva de la fachada se recoge sobre ella, generando una esquina amable que invita a entrar. El edificio no da la espalda a la ciudad: le ofrece su planta más luminosa.
el acceso
El portal se concibe como un espacio de transición, no como un simple vestíbulo. Muros curvos, líneas de luz que acompañan el recorrido, un pavimento que refleja la claridad y un pequeño jardín interior que trae la vegetación hasta dentro. Volver a casa empieza aquí.

habitar
Las viviendas mantienen el mismo lenguaje que el exterior: pocos materiales, luz natural y una atmósfera serena. Los salones se abren a la ciudad, los dormitorios se resuelven con mobiliario integrado y una iluminación indirecta que dibuja los planos, y las terrazas prolongan el interior hacia fuera con la vegetación como fondo.



materia y luz
Tonos cálidos, madera, superficies claras y el verde de las plantas componen una paleta contenida y amable. La luz, natural o artificial, nunca aparece de golpe: se desliza por las curvas, se esconde en los techos y subraya la arquitectura sin protagonismo.
